Por una parte, lo absurdo enseña que todas las experiencias son
indiferentes y, por la otra, impulsa a la mayor cantidad de experiencias.
Lo que
es auténticamente absurdo es la confrontación de esta
irracionalidad del mundo y del deseo de claridad que posee el
hombre en lo más interior de si mismo. La comprobación de la falta de concordancia entre el mundo y el
sujeto, o dicho de otra manera, la conciencia del absurdo de la
propia trayectoria vital, puede provocar la sensación de que la
vida no vale la pena de ser vivida.
Albert Camus.
El punto de partida por Albert Camus en "Le mythe de
Sisyphe" es el tema del suicidio, puesto que considera que
este es el único problema filosófico serio, pues plantea si la vida
vale la pena o no. Aquel que toma conciencia del absurdo, según el
autor, comprende que todo carece de sentido real, que las
ambiciones son vanas porque desembocan en la muerte y que las
ilusiones acontecen engañosas porque es imposible llegar a la
felicidad suprema. El sentimiento del absurdo es evidentemente muy
desagradable por quien lo experimenta y puede llegar a ser
desesperante...
FUENTES MALVAR, Estructura del comportamiento humano en Camus,
43.